

Seguramente ya hemos escuchado que el conflicto organizacional es una realidad omnipresente en el mundo empresarial, que no hay como evadirla. En ese sentido señala Robbins (2001): “El conflicto es parte integral de la vida organizacional”. Sin embargo, la forma en que las organizaciones gestionan y resuelven estos conflictos puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.
En este artículo exploraremos los diferentes aspectos del conflicto organizacional, desde su definición hasta unas propuestas de estrategias efectivas para su gestión, respaldada por investigaciones y opiniones de expertos en el campo de las organizaciones.
Para comprender el conflicto organizacional, es esencial definirlo claramente. Según Deutsh(1973), “El conflicto organizacional es el proceso en que las partes interactúan en busca de objetivos incompatibles”. Esta definición destaca la naturaleza inevitable del conflicto en las organizaciones, ya que diferentes personas y departamentos a menudo persiguen metas divergentes.
Los conflictos organizacionales pueden manifestarse de diversas maneras. Una clasificación común es la presentada por Rahim (2002) que distingue en cuatro tipos principales de conflictos.
Conflicto intrapersonal: Este tipo de conflicto ocurre dentro de una persona debido a dilemas internos, como conflicto de valores o metas personales.
Conflicto interpersonal: Implica desacuerdos entre dos o más individuos, a menudo relacionados con diferencias de personalidad, estilo de trabajo o comunicación.
Conflicto intergrupal: Implica disputas entre diferentes grupos o departamentos dentro de una organización, a menudo relacionados con la competencia por recursos o la falta de colaboración (Robbins, 2001)
Vale la pena destacar que los conflictos organizacionales pueden tener un impacto significativo en el rendimiento y la moral de una organización, según Thomas y Kilmann (1974): “el conflicto no gestionado puede llevar a la disminución de la productividad y deterioro de las relaciones laborales” además, el estrés y la insatisfacción de los empleados puede aumentar como resultados de un conflicto prolongado (Robbins, 2001). Hay que añadir, mal gestionado.
Gestión del Conflicto en las Organizaciones
Es un deber subrayar que gestionar el conflicto de manera efectiva es esencial para el éxito organizacional. Una cita clave de Robbins (2201necesariamente destructivo, y en muchos casos puede ser beneficioso si se gestiona adecuadamente”. Algunas estrategias efectivas incluyen:
Comunicación abierta: Fomentar la comunicación abierta y la escucha activa puede ayudar a aprovechar el conflicto en las organizaciones y tratarlos adecuadamente antes de que escalen (Katz y Lawyer, 1992)
Negociación: Utilizar técnicas de negociación colaborativa puede llevar a soluciones mutuamente beneficiosas (Fisher & Ury, 1981).
Mediación: Un mediador neutral puede ayudar a facilitar la comunicación y la resolución de conflictos entre partes enfrentadas (Moore, 2003)
Cultura organizacional positiva: Promover una cultura donde impere el respeto, la colaboración y solución de problemas puede ayudar a sacrle el provecho máximo al conflicto (robbins, 2001)
A manera de conclusión
No hay que tener duda que el conflicto organizacional es inevitable en cualquier entorno organizacional, no obstante, su gestión adecuada es esencial para el éxito a largo plazo. Las organizaciones que comprenden los tipos de conflictos, reconocen sus consecuencias y aplican estrategias efectivas de gestión de conflictos que los convierten en una oportunidad para el crecimiento y la mejora continua. Como señala Rahim (2002) “El conflicto puede ser una fuente de innovación y cambio positivo cuando se maneja con habilidad”
